“Si pudiera volver a escuchar su risa, la guardaría para dejarla sonar cuando el silencio cruce la soledad”

Dejarte ir ha sido la prueba más difícil que me puso la vida, te llevaste parte de mis ilusiones, de mis anhelos, de mis sueños; jamás imaginé que iba a llegar el día en que tenga que decirte adiós, cada noche te lloré, te soñé, te extrañé, era como si una parte de mí se hubiese ido contigo, han pasado ya siete años desde que tuve que verte partir y aún parece que fue ayer cuando nos reíamos en las noches de nada y de todo, cuando te contaba mis cosas y tu sin juzgarme me aconsejabas, cuanta falta me haces Dany, cuanto vacío quedó después de ti.

Perder a una persona que amas, representa un dolor muy grande pero al mismo tiempo representa saber decir adiós dejar de ser egoísta y pensar que quizá esa persona que tanto amaste ya no está sufriendo, ya no siente dolor, solo paz, regresó donde pertenecía a lado de su Padre Celestial, entender eso me ha costado muchos años, muchas lágrimas y mucha soledad, he querido infinitas veces que estés aquí, he querido poder abrazarte aunque sea una vez más.

He aprendido en este tiempo que muchas veces damos por sentado el hecho que otras personas saben que las amamos y no nos atrevemos a decirlo, pero nunca sabemos cuándo será la última vez que las veamos, nunca sabemos cuándo será la última vez que podamos abrazarlas; amemos a las personas sin ninguna vergüenza, digámosles lo importante que son para nosotros, digámosles lo bien que nos hacen sentir, no esperemos llegar al día en que todas esas cosas maravillosas que tenemos guardadas en el corazón tengamos que decirlas frente a una Tumba cuando ya sea demasiado tarde.

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