“Tan Bonita y tan Solita…”

si te cuesta leerlo imagínate escucharlo.

Ni una menos, vivas nos queremos, es el clamor de miles de mujeres que salieron a las calles a rechazar las acciones violentas que se han suscitado en esta última semana, esta vez fue “Martha” y “Diana Carolina”, quienes tuvieron mala suerte. 

Podremos llamar mala suerte al hecho de que salgamos a una fiesta y a alguien se le ocurrió que debe violarnos, ¿podemos llamar mala suerte al hecho de que decidamos compartir nuestra vida a lado de alguien a quien se le ocurrió matarnos?

¿Qué nos está pasando? ¿Qué nos pasa como sociedad?, cuando al escuchar estas cosas espantosas existen comentarios como: “Martha estaba con tres hombres sola” o “Ella se viste así, ella sale de farra, ella en realidad se lo buscó”. ¿Desde cuando las víctimas somos las culpables de que nos ocurran esas cosas? Quizá no nos hemos puesto a pensar que hoy fue Martha o Diana Carolina, pero ¿Qué tal si mañana no son ellas, qué tal si mañana es tu hermana, tu mamá, tu prima, o qué tal si mañana eres tú? 

Aprendamos a irnos a la primera, a la primera vez que nos minimicen, a la primera vez que nos digan cómo arreglarnos, aprendamos a irnos a la primera vez que en medio de una discusión golpeé a la pared, a la primera vez que te vea brillar y no lo soporte, no esperemos que pasen cosas más graves, aprendamos a irnos siempre a la primera. La ideología ha decretado que los “verdaderos hombres” son violentos por naturaleza, por lo tanto, cualquier tendencia innata en ese sentido es netamente ficticia, no todos los hombres deben seguir estos estándares, muchos pueden marcar la diferencia. Entonces si esa ideología la transmite la cultura podemos cambiarla desde casa, enseñemos a nuestros hijos que no es menos hombre el que respeta a las mujeres, el que las valora, el que no las margina, el que las hace sentir bien y ayuda con las obligaciones del hogar, enseñemos a nuestras hijas a que confíen en nosotras, porque siempre les vamos a creer, enseñemos a nuestras hijas que no dejen que nadie les falte el respeto, eduquemos a nuestras hijas fuertes e independientes, enseñemos a nuestras hijas a saber irse si alguien no las valora y que luego de hacerlo quiere remediarlo con un ramo de flores o una caja de chocolates; que muchas veces llega demasiado tarde.

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